La globalización neoliberal exige cambios significativos, de trascendencia Institucional y responsabilidad en la formación profesional. En la formación de los futuros ciudadanos – con conciencia y capacidad de opinión – en el siglo XXI, es notoria la importancia que tiene el conocimiento y la democracia, sobre los asuntos internacionales así como visión local-nacional, muy profunda, extensa y elevado compromiso ético y moral; el conocimiento – en la medida que administremos con eficiencia y eficacia frente al rápido proceso de envejecimiento – constituye una extraordinaria e inmensa responsabilidad social y política - en el sentido de interacción y apropiación de lo público -, que debe analizar y comunicar opiniones y apreciaciones sobre la problemática mundial.
Obviamente el proceso del conocimiento y su producción científica necesitan de un contexto que otorgue garantía de libertades – en su pluralidad y complejidad – democráticas con la finalidad que los futuros ciudadanos acumulen básica y principalmente Información – el poder que dará la información como acopio y sistematización; como proceso de selección en torno a la calidad y finalmente visión clara y transparente para su difusión, distribución y comunicación- y educación de calidad como herramienta democrática para enriquecer y calificar la performance democrática.
El proceso concatenado tiene un efecto trascendental sobre la confianza que pueden sentir los ciudadanos en el diseño, planificación, difusión de opciones y la conducción de la política exterior por parte de un gobierno en particular, y evidentemente, el compromiso que deben asumir los futuros ciudadanos con relación a las políticas internas,- conjunto de políticas públicas: políticas de Estado, políticas sociales en general y programas sociales – propias que demandan tareas principales, con la finalidad de asumir responsabilidades concretas; por ejemplo desde el ámbito Educativo, centrando nuestro trabajo en la educación universitaria, - contexto muy complejo transitado por nosotros por 4 décadas, conjunto plural de espacios: histórico, político, académico, social, cultural e institucional -.
Escenario en el cual forjamos y desarrollamos en conjunto nuestra Identidad Social y Cultural, nuestro Compromiso: fundado básicamente en un sistema de valores – individuales y colectivos – construir y reconstruir la confianza personal, social e institucional, asumir tareas éticas, morales y de profunda responsabilidad social.
Nuestro enfoque y trabajo académico, asume una nueva mirada dialéctica en torno al contexto mundial actual, marcado por la turbulencia, nos presenta:
*- Por un lado, estar plena y absolutamente convencidos que el conjunto de componentes básicos del mundo de la vida institucional en relación a los Estados, adquiere mayor solidez y continuidad, especialmente en tiempos de fraccionamiento social, – destructivos y contaminantes – profundas fisuras políticas y extremos procesos innovadores ambientales, tiempos históricos y políticos denominados “globalizados”, “neoliberales”, “cambio climático”, escenario mundial en el cual los Ciudadanos conocen, opinan, debaten, reflexionan y se sienten en definitiva mucho más cercanos a las formulaciones y decisiones que en materia de política exterior adoptan sus gobiernos;
Esta es la alternativa y propuesta que desarrollan y en torno al cual actúan y se movilizan los ciudadanos de países desarrollados, países globalizadores, donde el nivel, calidad y responsabilidad de la educación universitaria desempeña un rol de primera importancia. En ese mismo contexto de pluralidad, diferencia y diversidad, también actúan, relacionan, opinan, reflexionan, un conjunto de ciudadanos de los países emergentes y de los propios países en desarrollo, fuertemente conectados con el mundo de la vida política.
*- Por otro lado, paralelamente, existe un total y absoluto desconocimiento, alejamiento, falta de interés de los llamados “ciudadanos de a pie” en torno a los problemas centrales, especialmente sobre política exterior, tareas y responsabilidades del Estado, por el simple razonamiento cotidiano: “ en política todo está podrido” o simplemente “no es de mi interés”. “ pierdo tiempo” porque todo ya esta hecho, decidido y sobre todo esta “cocinado” a favor de los “ de arriba”, porque para ellos y sólo para ellos es la democracia.
Estamos convencidos que este componente básico de la vida institucional de los Estados adquiere mayor solidez, integración, dinámica y continuidad, especialmente en estos tiempos “globalizados”, si los ciudadanos conocen, debaten y deban sentirse más cercanos a las formulaciones y decisiones que en materia de política exterior adoptan sus gobiernos. Sin embargo, en nuestro país, la política exterior en su conjunto, fundada en la Constitución es de plena y absoluta responsabilidad del Gobierno de turno; igualmente aparecen reconocidos espacios políticos donde se han cometido verdaderas acciones tendientes a beneficiar al parentesco – familiares de los gobernantes de turno – proteger a compañeros de Partido y amigos personales del gobernante o en fin favorecer clientelas políticos partidarias muy cercanas al Presidente de turno.
El mal central para nosotros radica – se alimenta y retroalimenta a diario – en tiempos políticos de una continua democracia de baja intensidad, además del excesivo e incontrolable poder institucional que legalmente tienen los Presidentes, convertidos y transformados – por debilidad ciudadana y sociedad civil sin capacidad de opinión - en hiper-presidencialismos muy fuertes y determinantes en América Latina y uno de los grandes males de la Democracia.
Hoy, mucho más claramente que hace décadas, esas decisiones impactan sobre la vida cotidiana de los ciudadanos en general, y no solamente sobre los actores económicos privados y políticos (clientelas partidistas) que tradicionalmente han creído que la política exterior se diseña para sus intereses.
Por ello, exigimos políticas estatales públicas, profesionales, en Relaciones Exteriores, ajenas a los trajines electorales y a los compromisos corporativos tanto nacionales como transnacionales, que en medio de los afanes políticos de carácter partidista y electoral para asegurar gobernabilidad, no sacrifiquen la exigencia ciudadana de una política exterior pública. Esta experiencia, sin duda, constituye un gran avance en la cualificación de la participación ciudadana en los asuntos del Estado, que de ninguna forma le resultan ajenos.
Durante los meses transcurridos del año en nuestro país, los peruanos hemos escuchado expresiones y declaraciones oficiales encaminadas a representar la proximidad de un futuro excelente, bonanza, fortaleza frente a la crisis sistémica y "siempre" exportador; y menos inquietante y oscuro.
En medio de sentimientos encontrados, - movimientos sociales regionales, frentes locales, diversidad de conflictos sociales, insurgencia indígena andina e insurgencia nativa amazónica - desde aquellos alimentados por la esperanza - movilizacion de la Región Ica y la esperanza de la ansiada recosntrución del terremoto de agosto del 2007, frente al fracaso, ineptitud y corrupción gubernamental - hasta aquellos otros sacudidos por el pesimismo, - de no seguir ganando los miles de millones que las corporaciones transnacionales ganaron en losúltimos años, y nuestra agenda social y política - no la Agenda Nacional del Gobierno- no da tregua para el reposo y el sosiego, menos para la corrupción, la manipulación y el engaño.
Vivimos tiempos intensos como colectividad. Tiempos que invitan al análisis y requieren una participación ciudadana elaborada y prospectiva. Ambas condiciones caracterizan la función y responsabilidad de la Universidad, espacio social de Investigación, creación e innovación, confianza profesional y compromiso personal e institucional, cuya razón de ser, finalmente la descubrimos en los egresados – hoy Maestrías y Doctorados - portadores de ideas e iniciativas alimentadas y perfeccionadas por todos aquellos que compartimos la confianza personal y social en su capacidad para contribuir al desarrollo humano con modernidad, a la construcción de una sociedad mejor y superior en un mundo sostenible y sustentable. Otro mundo, si es posible. Un Mundo Socialista.
Cortesía de pabloraulfernandez.blogspot.com/
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