¿En cuál mundo se inscribe esta expectativa?. En el mundo del Ciudadano, forjado en la pertenencia a una Comunidad Política, construcción social y cultural nunca terminada y siempre renovada. Comunidad política que no es copia ni calco, es creación heroica de nuestros pueblos. Comunidad Mariateguista. Mundo de oportunidades, de ideales, pero como justicia, equidad, dignidad, compromiso e igualdad social.Las dificultades constituyen eso, y no obstáculos. Por naturaleza, debemos transformarlos en semilleros de creación, en centros de producción, calidad, depositarios y rescate del sistema de valores, preservación de nuestros conocimientos tradicionales - verdadera riqueza cultural de nuestros pueblos - generadores de sinergias colectivas y estratégicas, propuestas y alternativas que al caracterizar la problemática general que mueve el mundo, - nuevos paradigmas del desarrollo humano del siglo XXI – gracias al poder local, cohesión social y política e iniciativas que en coyunturas y turbulencias como la actual empoderan el trabajo colectivo, la solidaridad organizacional y al debate creativo, se proponen alternativas y caminos que recorrer para ir encontrando y construyendo la solución.
La agenda internacional, que sin duda, pertenece al “mundo oficial, legal formal” es por fortuna rica y diversa; todos sus contenidos deberían ser de carácter humano, - social, cultural y ambiental - tienen que ver con la sostenibilidad de la forma de vida social que hemos venido construyendo a lo largo de por lo menos 5.000 años.
Somos herederos - y guardianes a la vez - de patrimonios históricos colectivos que nos permiten expresar y ejercer la extraordinaria diversidad y complejidad de la vida humana, con sus contradicciones y conflictos.
De hecho, cada vez somos más conscientes – ciudadanía cultural y paralelamente la otra realidad: ciudadanía étnico-cultural y su reconocimiento desde las “nuevas” vertientes de la ciudadanía diferenciada - que ellos son inherentes a la experiencia humana organizada, y que parte importante de nuestra formación y sociabilidad es convivir y aprender de ellos.
Durante ciertas fases del movimiento de la sociedad internacional, a lo largo de la historia de los últimos 500 años, los Estados, los gobiernos y sus asociados han experimentado los “períodos de transición”, cuya mejor definición es “encrucijada de tiempos, órdenes y valores”, que la mayoría de los analistas y ciudadanos identifican con las “crisis de los órdenes existentes”.
En éstas se disputa la materialización de formas nuevas para enfrentar los problemas o la restauración de formas anteriores que creen poseer la fórmula para ello. Son interpretaciones políticas de cómo enfrentar los obstáculos y las dificultades a las que aludía anteriormente, y que en la lógica de nuestra experiencia histórica de civilización, siempre deben apuntar hacia el futuro.
Dichas fases de confrontación no tienen una duración prevista ni determinada; sabemos, por ejemplo, que aquella en donde se forjó la modernidad occidental que nos identifica, duró en una parte del mundo conocido cerca de 400 años, mientras otros desde los tiempos de La Ilustración, - primeras décadas del siglo XVIII - en otros lugares duró más décadas o simplemente nos la impusieron por la fuerza de la “ley” de dominación de clases y en otras regiones, finalmente, aún no ha llegado o está experimentando una irrupción traumática.
Nuestra época no es de transición exclusivamente constituye un cambio de época, triple crisis global:
crisis financiera sistémica,
dominación,
asimetría,
desigualdades,
gansterismo,
corrupción institucionalizada,
crisis medio-ambiental,
cambio climático global,
crisis sanitaria global,
pandemia AH1N1;
crisis de Confianza Mundial,
destrucción del sistema de valores,
crisis moral,
ética,
política mundial;
pero a su vez de enorme exigencia, responsabilidad en la creatividad del análisis e interpretación, formulación de soluciones y participación ciudadana que exige la conciencia social y política, que al salir de la presente turbulencia, contexto desigual, violento, recuperar el mundo que nos pertenece y que nos fue arrebatado por el neoliberalismo, forjamos un mundo que será diferente para los nuevos herederos y guardianes, marcado por el imperativo de la gobernabilidad global – el ideal de la Verdad global - al servicio y agenciada por el sujeto histórico pleno que llamamos “Humanidad.
Cortesia de pabloraulfernandez.blogspot.com/
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