Todas las nenas del mundo se sueñan mujeres, todos los muchachos del bar se piensan un poco mas hombres.Algunos mojan aún la cama bajo las sabanas de el sexo mas infantil y desenfrenado. Otras manchan con sangre el momento mas intimo de su piel. Los abrazos aun son sencillos, el cansancio no merma sus cuerpos, sus alientos no dejan cicatriz. En la historia de los cuerpos jóvenes y expectantes, despertándose al sexo, hay un prologo de miedo, relatos de dolor jurado, éxtasis de secreciones, todas promesas de un futuro placer. Anestésico placer.
Aún brillan como princesas mirándose en el espejo de baños de suelos encharcados. La virilidad de ellos todavía reza: "Abrázame así, abrázame fuerte".
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