Bastan cinco minutos de conversación con cualquier turista para que salgan las preguntas sobre el futuro de Cuba y las reformas que se llevan o quieren llevarse a cabo en la isla. También para que plasmen su impresión de que, para los países occidentales, Cuba y Corea del Norte son los únicos países socialistas en el mundo. Ya no lo es China, no lo es Viet Nam. Su razonamiento es aplastante: socialismo es sinónimo de inmovilismo, de puertas cerradas. No importa que en China el papel del Partido Comunista sea mucho más determinante para la suerte del ciudadano común que lo que es en la Cuba de hoy.Esto necesariamente me lleva a la siguiente pregunta. ¿Cuál es el socialismo que se defiende en Cuba? O más allá, cuales son los métodos que usa nuestro gobierno para defender nuestro socialismo. Confieso con total orgullo que soy revolucionario y comunista. Y como muchos jóvenes de mi generación, pienso que la incondicionalidad se gana, no se exige. Como no se puede tampoco imponer la idea de que somos “pichones” esperando cosas de papá estado. Este discurso de pichones y paternalismo es de lo más desafortunado que nos ha pasado en estos tiempos.
Mucho peor que ese cómico spot de televisión donde después de enseñarnos la evolución del trabajo desde los tiempos prehistóricos, se nos pregunta que nos toca hacer por Cuba. Lo que vivimos en la actualidad tiene dos componentes fundamentales. El primero: tener en el gobierno actuando como figuras públicas a personas que nunca se desempeñaron como tal y que ahora les toca dar discursos diferentes a “porque como dijo nuestro Comandante en Jefe”… demostrando claramente que no tienen ideas propias y por la tanto, les es imposible expresarlas sin cometer atropellos como el discurso del pichón. Un discurso que, por desgracia, le dio y le sigue dando la vuelta al mundo.
Y aquí sale el segundo componente del problema: los censores, asesores o como se les quiera llamar. Se censuran artículos polémicos pero muy revolucionarios en Juventud Rebelde. A la vez se deja pasar un discurso demagógico y ofensivo como el de Ramiro Valdés. "Tenemos que tratar (...) que las masas participen en la solución de sus propios problemas y no esperar que papá Estado venga a resolverles y como los pichones: abre la boca que aquí tienes tu comida. Así no es''.
Por supuesto que quienes lo hacen trabajan bajo la orientación de los mismos burócratas de quienes partió la idea de recordarnos todos los días que somos malagradecidos porque nunca hemos hecho nada por Cuba. Es que cada día me levanto con la duda de ir al trabajo o la estación de policía más cercana a auto-denunciarme como vago ¿A qué esperamos? Hay que trabajar.
Yo se que Fidel es la Revolución. Pero la revolución (sin R mayúscula), somos todos los que defendemos el ideal que ha llevado muchos a la muerte, no solo hace ya cincuenta años y no solo a una muerte física. Y más que eso, Laritza… Serrano… los pichones somos los que trabajamos y le damos el dinero a “papá” estado para que nos resuelva nuestros problemas. Ramiro, yo sé que es muy poco probable que lea esto. Pero algún asesor por ahí a lo mejor sí y le puede hacer llegar el mensaje.
¿Usted cuánto dinero aporta con su trabajo a las cuentas del gobierno revolucionario? Lo que usted come, viste, los carros y casas de su familia, todo lo que usted tiene, es gracias a los pichones. Papá estado no puede vivir sin sus pájaros. Entonces… Laritza… Serrano…Ramiro... el trabajo de nuestros dirigentes es, precisamente, solucionarnos los problemas. Para eso, tienen que tener conciencia de que se deben a un pueblo (los pichones). Y que ese pueblo no es el enemigo.
Entonces… Laritza… Serrano… Ramiro… ¿qué hace usted por Cuba? Un consejo, si es incapaz de hacer su trabajo, por lo menos tenga la buena educación y dignidad de no ofender. Porque ahora, algunos de los pichones de cuatro de los ministerios de papá estado, reciben casi igual cantidad de dinero por su trabajo que el que reciben como compensación de haber perdido el comedor obrero. Cuenta de bodeguero, la misma que se debe aplicar nuestro país. Por suerte Raúl está al tanto. Pero ya esto es tema de mi próximo comentario… para tratar de descubrir a dónde va el socialismo en Cuba.
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